PEMEX la reforma del petróleo México
Requiere una modernización energética, siguiendo ejemplos como los de Canadá; Noruega y Brasil, países que organizaron estrategias de participación privada, para impulsar la industria, empleos, generación de divisas y en donde los recursos del subsuelo siguen siendo propiedad de la nación. Otra propuesta ha sido la creación de un ente regulador en HIDROCARBUROS. Los políticos se han centrado en disminuir solo la carga fiscal de PEMEX y como si el aspecto empresarial fuera secundario, casi todos dicen defender la soberanía, antes de pensar en administrar los ingresos petroleros hay que asegurar el futuro de PEMEX de lo contrario PEMEX desaparecería como compañía productora de petróleo en dos o tres décadas en caso de no incorporar nuevas reservas de hidrocarburos, las opciones de PEMEX como organismo descentralizado han sido muy limitadas debido a la carga fiscal, a un gobierno inadecuado, por la corrupción por la falta de reformas, ha sido solo un organismo recaudador y ha entregado parte de su producción a estados unidos, sus problemas han tocado fondo que resulta inexplicable no realizar cambios a fondo en la industria petrolera, se requieren proyectos de exploración, explotación refinería y petroquímica, para lo cual seria necesaria una inversión de 3 000 millones de dólares en exploración y producción, adicionales a los 10 000 millones que se han utilizado para ese fin 2 000 para buscar gas no asociado, construir dos refinerías por 5 000 millones de dólares. Se plantean tres modelos para evitar el colapso de PEMEX: Modelo uno Un status quo mejorado sin modificaciones constitucionales sin cambios fiscales, pero otorgándole autonomía financiera y de gestión. Modelo dos Un PEMEX con plena apertura, otorgando concesiones y contratos de riesgo o de producción y renta compartida sin modificar de empresa cien por ciento estatal. Se permitiría la inversión directa en la actividad petrolera tanto en exploración como en producción. Modelo tres PEMEX como una sociedad anónima con capital mayoritariamente estatal o bien con control estatal y capital mayoritariamente privado, el estado tendría la mitad de los votos en el consejo de administración para propiciar se responda a los intereses nacionales. La propuesta del libro es la adopción del tercer modelo, es decir totalmente autónomo con estatus de sociedad anónima bajo control estatal. Convertir a PEMEX en una sociedad anónima es la mejor opción para que pueda operar con criterios empresariales. Mediante este modelo la secretaria de energía tendría que rediseñarse mediante una estructura que le de autoridad real para concebir la política energética. Refundar a PEMEX como sociedad anónima no seria debilitar ni marginar ni desnacionalizar ni desmantelar, si no prepararlo para actuar en los esquemas de negocios modernos y, al mismo tiempo, abrir espacios a la inversión privada directa en la industria petrolera mexicana incluyendo asociaciones con PEMEX.